Carmona
microphylla
Descripción.
Se le puede encontrar bajo los nombres de Carmona
microphylla, Erethia microphylla o Erethia buxifolia (
su verdadero nombre botánico ). Pertenece a la familia
de las borragináceas.
También llamada árbol de té de Fukien, la Carmona no
resulta conocida en nuestro país sino como bonsai.
Oriunda de China meridional, se la puede encontrar
también en Taiwán, Vietnam, Corea y Japón.
Constituye un arbusto tropical que puede alcanzar los
diez metros de alto. En su forma natural nos recordaría
a nuestro espino albar.
La hoja perenne, de tamaño pequeño y de color verde
oscuro y brillante. Posee algún vello y color mate en el
envés . Tienes flores blancas de cinco pétalos que salen
en primavera y verano y que dan lugar a unos frutos
verdes que se vuelven naranja-rojizos cuando van
madurando. En el interior, el periodo de floración varía
según las condiciones ambientales, pudiendo florecer
incluso en invierno, si las variables de luz y calor son
las adecuadas y el abonado es correcto. La corteza es
gris, blanda y ligeramente agrietada en árboles adultos,
adquiriendo tonos más claros y alisándose en los
ejemplares viejos.
Obtención:
Por estacas en invernadero, preferentemente durante
la primavera.
Cuidados:
Insolación. Precisa de un lugar luminoso y soleado. En verano
puede estar en el exterior a media sombra.
Temperatura. Necesita calor, en invierno la temperatura no debe
bajar de los 17 grados centígrados. En regiones
cálidas puede estar en el exterior durante el
verano.
Ventilación. No
soporta las corrientes de aire aunque es necesario
que éste circule alrededor del follaje.
Maceta. Profunda, esmaltada o no.
Limpieza. Eliminar las hojas que amarillean, los brotes en el
tronco y los chupones.
Crecimiento. Rápido en ejemplares jóvenes, disminuyendo la
velocidad de crecimiento en relación a la edad.
Trasplantado. Cada 2 años, en abril eliminar la mitad de las
raíces y llevar a una maceta de tamaño superior.
Tierra. 1/4 de
tierra de brezo, 1/4 de mantillo, 1/4 de tierra
vegetal y 1/4 de arena de río o tierra volcánica de
grano medio. La Carmona prefiere suelos fértiles.
Poda. Para la
poda de ramitas, reducir las jóvenes a 2 o 3 hojas
cuando hayan desarrollado 6 o 7. Esto se repite
durante todo el período vegetativo. La poda de ramas
se realiza en febrero antes de empezar el período
vegetativo. Eliminar las ramas muertas o dañadas y
las que son demasiado largas.
Alambrado. Se
puede alambrar durante todo el año, excepto cuando
las ramas son demasiado tiernas. Eliminar el alambre
en un máximo de 2 meses. No obstante, el mejor
método para formar la Carmona es mediante la poda.
Riego. Será
abundante durante todo el año. Dejar secar la tierra
entre dos riegos y menor abundancia después de la
poda o del trasplante.
Vaporización. Vaporizar todo el follaje a diario.
Abonado. Desde
marzo hasta septiembre abonar con abono orgánico de
descomposición lenta. No abonar en julio y agosto.
Si nuestra Carmona está sana se le puede abonar una
vez en invierno.
Sanidad:
Parásitos. Cochinillas lecaninas y diaspinas, cochinillas
harinosas, pulgones, Arañas amarillas, caracoles.
Enfermedades. Clorosis.
Sintomatología: Las hojas amarillean
progresivamente partiendo del limbo y los nervios.
Las nuevas hojas son pequeñas y descoloridas.
Remedios: Añadir hierro, nitrógeno, magnesio
y zinc a la tierra. Evitar los excesos de sodio y
calcio, evitar frío y exceso de agua, no exponer a
corrientes de aire ni gases tóxicos. Colocar en
lugar bien iluminado y vaporizar el follaje.
Anotaciones: Si presenta hojas que amarillean
y caen, posiblemente la causa sea exceso de agua en
la tierra. Si el crecimiento es débil se debe a la
falta de luz.
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